En este año tan especial del 150 aniversario de la Pascua de María Rosa Molas, las peregrinaciones a la Casa Madre nos están regalando momentos inolvidables.



Durante el mes de mayo, distintos grupos de la Familia Consolación han participado en estas jornadas de encuentro y convivencia, que han permitido profundizar en la vida, la obra y el legado de nuestra Madre fundadora.
Residentes, trabajadoras, hermanas, voluntariado, familiares y amigos de la Familia Consolación han recorrido la Casa Madre, visitado el museo de la Congregación y compartido momentos cargados de significado junto a la tumba de María Rosa Molas. Algunas de las peregrinaciones incluyeron también la celebración de la Eucaristía, vivida con especial emoción por todos los participantes.



Estas visitas han sido una oportunidad para reencontrarnos con nuestras raíces, conocer más de cerca la historia de la Congregación y agradecer el legado que sigue inspirando hoy nuestra forma de cuidar, acompañar y construir comunidad.
Las jornadas concluyeron en el Delta del Ebro, donde los participantes pudieron disfrutar de una comida compartida y de un agradable tiempo de convivencia en un entorno privilegiado, fortaleciendo los lazos que nos unen como Familia Consolación.


Más allá de la visita, estas peregrinaciones han sido una experiencia de encuentro, memoria y gratitud. Un tiempo para recordar de dónde venimos, celebrar lo que somos y seguir caminando juntos, inspirados por el carisma y la entrega de Santa María Rosa Molas.
Porque el mejor homenaje que podemos hacer a nuestra fundadora es continuar haciendo vida su legado cada día, a través de la acogida, la cercanía y el cuidado de las personas.
